VOCABULARIO INTERESANTE:

  • Empatizar. Ponerse en el lugar del enfermo
  • Escuchar activamente. Esto es, escuchar y demostrar que se está escuchando. Reflejar. Dar muestras de que se ha comprendido.
  • Preguntas abiertas .
  • Mantener la mirada. Da sensación de confianza.
  • Respetar los silencios. Saber esperar.
  • Personalizar. “Cada paciente es único”, evitar información comparativa.
  • Armonizar lenguaje verbal (racional) y no verbal (emocional)
  • Respetar la expresión de emociones.
  • Graduar la información negativa. Acompañar de recursos para ayudar a asimilarlas.
  • No mentir.
  • Reforzar las actitudes positivas en el enfermo y la familia.
  • Sugerir en vez de imponer (opción de elegir). Mensajes “yo”, “nosotros”.
  • No juzgar. Los juicios de valor interfieren.

PRIMER CONTACTO ¿QUE PUEDO DECIR?

  • Conocer los aspectos psicológicos básicos que rodean a un diagnostico de cáncer ayudan al profesional a atender de forma más concreta y especifica las necesidades de la persona.
  • El este primer contacto es el más importante y, sobre todo cuando se está viviendo una situación en la que todo es nuevo y hay mayor vulnerabilidad. Es aquí donde la profesionalidad, confidencialidad, prudencia, respeto absoluto y crear un ambiente cálido y de confianza es fundamental.
  • Evitar las frases hechas compasivas y tratar a la persona con normalidad y naturalidad, sin minimizar pero tampoco exagerando o dramatizando la enfermedad, permiten acercarse a la persona, no al enfermo.

¿QUE PUEDE AYUDAR?

  • Diferenciar entre lo que es el atractivo personal y el atractivo físico. La persona es valiosa por sí misma y no sólo por su aspecto.
  • Intentar mejorar la imagen (maquillaje, pelucas, cosmética, pañuelos…), hacer sentir a la persona más cómoda consigo misma, y más guapa, le dará seguridad.
  • Que la persona disminuya su nivel de exigencia consigo mismo.
  • Pensar en lo que se puede hacer y no en aquello que circunstancialmente no se puede.
  • Tener un papel activo en la enfermedad, no dejar de hacer las cosas que se pueden seguir haciendo.
  • Reflexionar acerca de lo que ha podido aportar esta dura experiencia.
  • Centrar la atención en los aspectos positivos tanto físicos como personales y realzarlos.

Hay que acostumbrarse a la nueva imagen progresivamente, poco a poco, habituarse a ello requiere tiempo y hay que comenzar por las situaciones que sean menos desagradables y en un entorno en el que la persona se sienta cómoda.